Cuando la estructura va a quedar oculta, el mortero es lo que mejor rinde por metro cuadrado. En Ignifugaciones Barna lo proyectamos sobre forjados, pilares y correas de naves del área de Barcelona, de R60 a R180, con los espesores medidos y su dossier.
El mortero llega en seco y se proyecta con máquina directamente sobre el perfil, donde queda pegado formando una capa continua y aireada. Su secreto es sencillo: está lleno de microhuecos de aire, y el aire aísla. Cuando el fuego aprieta, esa capa retiene el calor y el acero que hay debajo tarda mucho más en llegar a la temperatura en la que perdería resistencia. Es un material mineral e inerte: ni arde ni genera humo.
Frente a la pintura, el mortero deja un acabado rugoso, así que su sitio está donde no se ve. A cambio ofrece dos bazas difíciles de igualar: rinde mucha superficie por jornada y, sobre todo, es imbatible en coste cuando se piden resistencias altas como R120 o R180, justo las que otros sistemas encarecen.
Si en su obra hay tramos vistos y tramos ocultos, lo lógico es no casarse con un solo sistema: mortero donde no se ve y pintura intumescente donde importa el acabado, todo en una misma oferta para que no quede ni un perfil sin proteger.
Horquillas orientativas por m² real de acero, con proyección y dossier incluidos. En superficies grandes el metro baja; el espesor de cada perfil lo fija su masividad y la clase R del proyecto.
Estructura oculta y naves de riesgo bajo.
Forjados, garajes y naves de riesgo medio.
Sótanos, logística y riesgo alto.
Configuraciones industriales exigentes.
Antes de nada acotamos la zona y protegemos lo que la rodea; después comprobamos que el acero esté limpio y sin capas incompatibles, porque de ello depende que el mortero agarre. Proyectamos por pasadas hasta el espesor que marca el ensayo UNE-EN 13381-4 para cada masividad, dejamos fraguar respetando los tiempos de la ficha y solo entonces medimos y damos por buena la partida. Todo queda recogido en el certificado, con las lecturas de espesor y las fotos por fases.
¿Necesita, además de resistencia al fuego, ganar aislamiento térmico o acústico? La lana de roca proyectada (Euroclase A1) resuelve las dos cosas de una vez; en la visita valoramos si le compensa frente al mortero convencional.
Compare siempre sobre la misma base: la clase R, el saneado del soporte, la medición de espesores y el certificado. Una cifra que parece baja puede estar calculada sobre los metros de suelo y no sobre los metros de acero, que es lo que de verdad se protege. Si su proyecto es una nave entera, vea cómo encaja todo en la ignifugación de naves industriales.
Indíquenos los m² de forjado o estructura, la clase R exigida si la conoce y el municipio de la obra. Le damos una orientación el mismo día y cerramos precio en 24-48 h.
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Es un revestimiento mineral que se lanza a máquina y forma sobre el elemento una capa monolítica, sin juntas y llena de aire. Ese aire atrapado es un mal conductor del calor, así que la capa hace de barrera térmica: frena la subida de temperatura del acero durante el incendio y le permite conservar la carga los minutos que fije la norma. No se quema ni desprende humos: es material inerte.
Cuando el elemento va a quedar tapado y busca la mejor relación resistencia-precio. En forjados, correas y pilares que después esconderán falsos techos o cerramientos, el mortero cunde y sale a cuenta; en cambio, si el acero se ve, la pintura da un acabado que el mortero no puede ofrecer. En una misma obra es normal combinar los dos: lo puede comparar en la página de pintura intumescente.
Sí. Es precisamente en las resistencias altas donde el mortero se despega del resto por coste: cubre de R60 a R180 sin complicaciones. El R120 es frecuente en sótanos y logística; el R180 aparece en actividades industriales de riesgo elevado. Cuánto espesor lleva cada perfil no es fijo: sale del ensayo del sistema en función de la masividad de ese perfil.
La proyección salpica y levanta algo de polvo, por lo que acotamos el tajo y protegemos con lonas todo lo que quede alrededor —líneas eléctricas, equipos y producto— antes de arrancar. Como avanzamos por sectores, en la mayoría de instalaciones el resto sigue operando con normalidad. Terminada cada zona, retiramos las protecciones y limpiamos; el material que sobra es inerte y va a residuo de obra.
El mortero tiene que fraguar y perder humedad para alcanzar su cohesión y el espesor de proyecto. El tiempo cambia según el producto, el grosor, la temperatura y la ventilación del recinto, así que seguimos siempre la ficha del sistema y confirmamos el espesor una vez seco antes de dar paso a los cerramientos. Lo planificamos para que ese secado no le retrase el resto de gremios.
El mortero sobre acero se ensaya según UNE-EN 13381-4 (y hay ensayos propios para forjados de chapa colaborante), y su resultado se traduce en clase R por UNE-EN 13501-2. Cerramos con un dossier firmado que recoge el sistema y su lote, los espesores medidos repartidos por la obra, la clase R obtenida y el reportaje fotográfico por fases.
Proyección con medios propios, espesores medidos y dossier incluido, en Barcelona y provincia.