Es la solución cuando quiere que se siga viendo el perfil metálico. En Ignifugaciones Barna trabajamos sistemas certificados de R30 a R120, con el espesor calculado para cada perfil y su lectura registrada; al terminar, el dossier que acredita la clase R.
La gracia de este sistema está en la intumescencia: en frío es una capa delgada, casi un esmalte, pero al recibir calor sus componentes reaccionan y multiplican su volumen hasta decenas de veces, generando una espuma de carbón que hace de escudo aislante. Ese escudo mantiene el acero por debajo de la temperatura a la que empezaría a ceder y le compra los minutos de estabilidad que pide el proyecto.
Su ventaja frente a otras soluciones es estética: como recubre sin engordar el perfil ni tapar su forma, permite dejar la estructura a la vista y hasta terminarla en color. Por eso es la opción de oficinas y espacios terciarios, comercio y hostelería, aparcamientos y rehabilitaciones donde el acero forma parte del lenguaje del edificio o donde no interesa cargar de peso un forjado existente.
Aquí no vale una mano «a ojo» ni una cifra por metro cuadrado igual para toda la obra. Cada perfil tiene una masividad distinta —su relación entre superficie expuesta y masa— y de ella depende cuánto tarda en calentarse: los perfiles finos piden más película que los macizos para la misma R. Nuestro trabajo consiste en leer ese dato perfil a perfil y aplicar el espesor que marca el ensayo, ni menos (no certificaría) ni de más (encarecería sin aportar).
En obra eso se traduce en un método claro:
Dos cosas mandan en el precio: los minutos de resistencia que le pidan y lo esbeltos que sean los perfiles. Estas horquillas son orientativas, por m² real de acero, e incluyen aplicación, medición de espesores y dossier.
Estructura secundaria y usos de exigencia baja.
Residencial, oficinas y uso administrativo.
Comercial, pública concurrencia y aparcamientos.
Aparcamientos bajo rasante y usos exigentes.
Al pedir varias ofertas, fíjese en que hablen de lo mismo: una cifra baja calculada sobre la superficie de suelo esconde a menudo un precio alto por metro de acero realmente pintado. Solo son comparables si coinciden en la clase R, en el saneado previo, en la medición de espesores y en el certificado. Y hay un punto en el que la balanza cambia: cuando la R aprieta o los perfiles son muy finos, el mortero ignífugo proyectado suele resultar más económico; si el acabado rugoso no le supone un inconveniente, se lo comparamos en la misma oferta.
Indíquenos los m² aproximados, la clase R que le piden (si ya la conoce) y en qué municipio del área de Barcelona está la obra. Le damos una orientación el mismo día y cerramos precio en 24-48 h.
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Porque pierde fuerza con el calor. Hacia los 500 °C el acero conserva apenas la mitad de su límite elástico y la estructura empieza a deformarse. La pintura intumescente no evita el incendio: alarga el tiempo que tarda el perfil en llegar a esa temperatura, y ese margen —R30, R60, R90 o R120— es el que permite evacuar y actuar con seguridad.
No. Sobre acero, el sistema intumescente aporta capacidad portante en el tiempo (clase R): mantiene la estructura en pie. Sobre madera, un barniz ignífugo mejora la reacción al fuego del material —que arda más tarde y propague menos—, pero no le da clase R a un perfil de acero. Son productos y ensayos distintos, y para pilares y jácenas metálicas el correcto es el intumescente.
No, y ahí está la clave del trabajo bien hecho. El espesor depende del factor de forma del perfil (su masividad): un IPE fino se calienta mucho antes que un HEB robusto, así que necesita más película para la misma R. Tomamos ese dato de las tablas del ensayo del producto para cada perfil concreto; aplicar un espesor único «de catálogo» a toda la estructura es la forma más habitual de quedarse corto o de encarecerla sin motivo.
Habitualmente sí, organizando el trabajo por zonas y en horarios pactados. Antes valoramos el soporte en la visita: si llega oxidado o con una pintura que no admite el sistema, hay que sanearlo y darle la imprimación compatible, y esa parte queda reflejada en la oferta. La pintura apenas huele y seca rápido, lo que facilita retomar la actividad enseguida.
En interior y sin daños, sí: mientras la película siga íntegra, cumple. Lo que recomendamos es inspeccionarla tras reformas, golpes o filtraciones y retocar los puntos afectados. En exteriores o ambientes húmedos, la capa de acabado que sella el sistema pide un repaso periódico. Esa revisión encaja de lleno con las inspecciones que ahora exige el RSCIEI a los establecimientos industriales.
Cada sistema cuenta con su ensayo según UNE-EN 13381-8, que relaciona espesor, masividad y minutos de resistencia, y su clasificación por UNE-EN 13501-2. Al cerrar la obra recibe un dossier con el sistema y su lote, la lectura de espesores tomada en obra y la clase R alcanzada; es lo que da validez al trabajo ante la propiedad, la dirección facultativa y la Administración.
Espesores calculados por perfil, aplicación airless y clase R acreditada, en Barcelona y provincia.