En Ignifugaciones Barna protegemos y adecuamos la estructura de su nave al RD 164/2025, elegimos mortero o pintura según convenga, nos coordinamos con la dirección facultativa y la OCA y dejamos el certificado que sostiene el informe previo y la comprobación.
Desde el RD 164/2025 hay reglamento nuevo para la industria. Sustituye al de 2004 —con el que se legalizaron casi todas las naves que hoy están en pie— y es de aplicación plena desde noviembre de 2025. Para saber cuánta protección necesita su acero, el reglamento se fija en dos cosas: cómo es la nave (si está aislada, adosada o comparte edificio: los tipos A a E) y qué riesgo tiene la actividad, que se calcula con la carga de fuego de lo que hay dentro y se ordena en tres niveles —bajo, medio y alto— y ocho grados. De ese cruce sale la clase R de la estructura.
Como referencia, un riesgo bajo en nave aislada puede quedarse en R30, un riesgo medio adosado suele pedir R90 y un riesgo alto sube a R120, con R180 reservado a las configuraciones más comprometidas. Pero lo que más está moviendo el mercado ahora mismo son dos novedades que afectan a las naves ya en marcha:
Es algo que alcanza a naves de muy distinto tipo, desde la calderería y la carpintería metálica del Vallès hasta las grandes plataformas de la ZAL del Port o el CIM Vallès, donde la carga de fuego suele llevar la estructura a R120 o R180.
Ignifugar una nave es cuestión de calendario: nos metemos en el planning junto a la dirección facultativa y, cuando corresponde, con la OCA y con los bomberos competentes. Buscamos el hueco entre el cerramiento y el cierre de techos para no tener que rehacer nada, dejamos el plan de fases por escrito y aportamos el certificado con producto, lote, espesores y ensayos que la dirección técnica incorpora a su documentación.
Lo primero que pregunta cualquier responsable es si habrá que parar. Casi nunca: la máquina de proyectar cubre mucha superficie al día, así que en una nave media hablamos de jornadas y no de semanas. Acotamos y protegemos por sectores para que el resto siga produciendo, y cuando el proceso no admite interrupciones nos adaptamos a franjas de tarde, de noche o de fin de semana.
Además del RSCIEI estatal, en Cataluña rige la Llei 3/2010. Le ordenamos la parte de protección pasiva del expediente según el organismo que le toque.
Las actividades de los anexos 1 y 2 de la Llei 3/2010 necesitan un informe previo de prevención y seguridad en materia de incendios antes de la licencia o la comunicación. Preparamos el certificado de protección pasiva que sostiene ese informe.
Antes de la licenciaAntes de iniciar la actividad, una Entidad Colaboradora de la Administración (ECA/EIC) verifica in situ las medidas de incendios. El dossier de espesores y ensayos que entregamos es la prueba de la protección pasiva en esa comprobación.
Antes de abrirDentro de la ciudad, la competencia es de Bombers de Barcelona (SPEIS), con su ordenanza (ORCPI) y sus fichas técnicas propias. Adaptamos la documentación a ese procedimiento municipal.
ORCPIEn el resto de municipios informa Bombers de la Generalitat (DGPEIS), con sus instrucciones técnicas y tramitación por Canal Empresa. Le entregamos la protección pasiva lista para ese canal.
Generalitat
Vamos a pie de polígono por toda la provincia: en el Barcelonès (Zona Franca y Mercabarna), en el Baix Llobregat (ZAL del Port, Mas Blau y los polígonos de El Prat, Cornellà, Sant Boi, Sant Andreu de la Barca y Martorell), en el Vallès Occidental (CIM Vallès en Santa Perpètua, Can Salvatella en Barberà, La Ferreria en Montcada, Can Roqueta en Sabadell y los polígonos de Terrassa y Rubí), en el Vallès Oriental (Granollers, Mollet, Montmeló) y en el Maresme, el Penedès y el Garraf.
Y da igual el ramo: una plataforma logística de la ZAL, una cámara del entorno de Mercabarna, un taller del metal en el Vallès, una planta del clúster químico-farmacéutico del Baix Llobregat o un centro de datos del Parc de l’Alba. La secuencia se repite: visita, medición del acero real, oferta cerrada con el sistema que mejor case con su riesgo, ejecución por fases y certificado.
El coste se mide por los metros de acero que hay que proteger y por la clase R, no por los metros de suelo de la nave. Como referencia orientativa:
Pida siempre las ofertas sobre la misma base —misma R, mismo saneado, misma medición de espesores y certificado incluido—; así evita comparar peras con manzanas. En naves grandes el metro baja, y sobre el total pesan la R, la masividad de los perfiles, el estado del soporte y la accesibilidad.
Díganos los metros de la nave, el polígono y a qué se dedica (para estimar el riesgo). Visita técnica gratuita y precio cerrado en 24-48 h.
La que resulte de combinar cómo es su edificio y qué guarda dentro. De forma orientativa, una actividad de poco riesgo en una nave aislada puede salir con R30; un riesgo medio en nave medianera suele moverse en R90; y un riesgo alto llega a R120, o a R180 en establecimientos que ocupan varias plantas. El número exacto lo fija el proyecto de la actividad; nuestra parte es garantizar ese valor con el espesor adecuado y certificarlo.
De dos cosas. Una, la forma del establecimiento, que el reglamento etiqueta con letras: A cuando comparte edificio con otros (en vertical, AV, o en horizontal, AH), B cuando es medianero con otra nave, C cuando está aislado y D o E cuando la actividad es al aire libre. Otra, la carga de fuego de lo que fabrica o almacena, medida en MJ/m², que se ordena en ocho grados dentro de tres niveles (bajo, medio y alto). Juntando ambas se obtiene la R de su estructura.
Sobre todo en el mantenimiento y en las revisiones. Desde el RD 164/2025, toda nave pasa una inspección de un organismo de control cada cinco años, sea cual sea su riesgo. Y esa revisión no se queda en los extintores: mira también la protección de la estructura. Si el recubrimiento está dañado, incompleto o sin papeles, el inspector lo apunta como defecto a corregir; por eso conviene adelantarse y revisarlo.
Depende de dónde esté la nave, por la Llei 3/2010 de Cataluña. Si está dentro de la ciudad de Barcelona, informa Bombers de Barcelona (SPEIS), con su ordenanza (ORCPI) y sus fichas técnicas. Si está en cualquier otro municipio, informa Bombers de la Generalitat (DGPEIS) por Canal Empresa. Las actividades de los anexos 1 y 2 de la ley piden un informe previo antes de la licencia y una acta de comprobación por una Entidad Colaboradora (ECA) antes de abrir.
El reglamento deja esa puerta abierta. En naves de una planta con cubierta ligera, contar con rociadores automáticos y con evacuación de humos permite reducir la estabilidad exigida a la estructura de cubierta. Puede compensar cuando proteger toda la cubierta a una R alta dispara el coste: se combina protección activa con una ignifugación más ajustada. Quien lo decide es la dirección facultativa en el proyecto; nosotros ejecutamos la parte pasiva que quede definida.
Sectorizar es partir la nave en compartimentos que aguantan el fuego un tiempo (por ejemplo EI 120), de modo que un incendio en una zona no arrastre a las demás: se aísla así la oficina, la sala técnica o el almacén de producto peligroso, con placa o panel resistente al fuego. Los sellados son el punto flaco de esa barrera: cada tubo o bandeja que la cruza deja un hueco por donde correrían llama y humo, y hay que taparlo con sistemas certificados. Son, de hecho, uno de los fallos que más se repiten en las inspecciones de los polígonos.
Lo que marque su clasificación: por lo general, la estructura metálica (pilares, pórticos, jácenas y correas) hasta su R, los forjados y entreplantas de oficinas o altillos, y la sectorización con sus sellados. Nosotros hacemos la protección pasiva y le entregamos el certificado con espesores y ensayos que sostiene el informe previo, la comprobación de la ECA y la inspección de la OCA.
Adecuación al RSCIEI con certificado incluido, por fases y ajustada a su calendario de producción, en Barcelona y provincia.