En Ignifugaciones Barna somos especialistas en proteger contra el fuego la estructura de acero de naves industriales en toda Cataluña. Adecuamos su nave al nuevo RSCIEI (RD 164/2025) con mortero ignífugo proyectado o pintura intumescente, y le entregamos el certificado que necesita para la licencia, los bomberos y la inspección.
Sí, siempre que su estructura de acero no alcance por sí sola la resistencia al fuego que le exige el reglamento. El acero no arde, pero pierde capacidad portante con el calor: hacia los 500 °C conserva la mitad de su resistencia y la nave empieza a ceder. Por eso el RD 164/2025 —el nuevo RSCIEI, de aplicación plena desde noviembre de 2025— obliga a que la estructura mantenga su función un tiempo mínimo, la clase R, y sin protección pasiva certificada la mayoría de las naves no llega a ese valor.
Para saber cuánta protección necesita su acero, el reglamento cruza dos datos: cómo es la nave (aislada, adosada o compartiendo edificio: los tipos A a E) y qué riesgo tiene la actividad, que se calcula con la carga de fuego de lo que hay dentro y se ordena en tres niveles —bajo, medio y alto— y ocho grados. De ese cruce sale la clase R. Como referencia, un riesgo bajo en nave aislada puede quedarse en R30, un riesgo medio adosado suele pedir R90 y un riesgo alto sube a R120, con R180 reservado a las configuraciones más comprometidas.
Y hay dos novedades que afectan de lleno a las naves ya en marcha:
Alcanza a naves de muy distinto tipo, desde la calderería y la carpintería metálica del Vallès hasta las grandes plataformas de la ZAL del Port o el CIM Vallès, y se repite igual en los polígonos de Girona, Lleida y Tarragona.
Lo primero que pregunta cualquier responsable es si habrá que parar. Casi nunca: la máquina de proyectar cubre mucha superficie al día, así que en una nave media hablamos de jornadas y no de semanas. Acotamos y protegemos por sectores para que el resto siga produciendo, y cuando el proceso no admite interrupciones nos adaptamos a franjas de tarde, de noche o de fin de semana. Nos metemos en el planning junto a la dirección facultativa y dejamos el plan de fases por escrito.
La ignifugación de una nave no se improvisa: pide cálculo, maquinaria de proyección y un dossier a prueba de inspección. En Ignifugaciones Barna nos dedicamos precisamente a eso.
Proyectamos mortero y aplicamos intumescente con nuestros propios medios, sin subcontratar la ejecución. De la primera medición a la firma del certificado responde el mismo equipo.
Nada de un espesor «de catálogo»: medimos la masividad de cada pilar, jácena y correa para llegar a su clase R con el espesor justo, sin quedarnos cortos ni encarecer la obra.
Trabajamos con la dirección facultativa, la OCA y los bomberos competentes —SPEIS en Barcelona ciudad, Generalitat en el resto—, y encajamos las fases en su calendario de producción.
Del tejido de polígonos del área de Barcelona a Girona, Lleida y Tarragona, nos desplazamos a su nave con equipo y medios de elevación propios.
No le dejamos solo una nave protegida, sino el documento que lo demuestra. Es lo que de verdad necesita para abrir la actividad y para superar la inspección sin sobresaltos.
Ese certificado es lo que convierte una nave «protegida» en una nave en regla. Sin él, la ignifugación no cuenta para la licencia ni para la inspección, y toca rehacer los papeles —cuando no la propia aplicación—.
Además del RSCIEI estatal, en Cataluña rige la Llei 3/2010. Le ordenamos la parte de protección pasiva del expediente según el organismo que le toque.
Las actividades de los anexos 1 y 2 de la Llei 3/2010 necesitan un informe previo de prevención y seguridad en materia de incendios antes de la licencia o la comunicación. Preparamos el certificado de protección pasiva que sostiene ese informe.
Antes de la licenciaAntes de iniciar la actividad, una Entidad Colaboradora de la Administración (ECA/EIC) verifica in situ las medidas de incendios. El dossier de espesores y ensayos que entregamos es la prueba de la protección pasiva en esa comprobación.
Antes de abrirDentro de la ciudad, la competencia es de Bombers de Barcelona (SPEIS), con su ordenanza (ORCPI) y sus fichas técnicas propias. Adaptamos la documentación a ese procedimiento municipal.
ORCPIEn el resto de municipios informa Bombers de la Generalitat (DGPEIS), con sus instrucciones técnicas y tramitación por Canal Empresa. Le entregamos la protección pasiva lista para ese canal.
GeneralitatVamos a pie de polígono por toda la provincia de Barcelona: en el Barcelonès (Zona Franca y Mercabarna), en el Baix Llobregat (ZAL del Port, Mas Blau y los polígonos de El Prat, Cornellà, Sant Boi, Sant Andreu de la Barca y Martorell), en el Vallès Occidental (CIM Vallès en Santa Perpètua, Can Salvatella en Barberà, La Ferreria en Montcada, Can Roqueta en Sabadell y los polígonos de Terrassa y Rubí), en el Vallès Oriental (Granollers, Mollet, Montmeló) y en el Maresme, el Penedès y el Garraf.
Y salimos al resto de Cataluña: a las naves cárnicas y logísticas de Girona, a las centrales de fruta y frío de Lleida y a la industria química y portuaria de Tarragona. La secuencia se repite: visita, medición del acero real, oferta cerrada con el sistema que mejor case con su riesgo, ejecución por fases y certificado.
El coste se mide por los metros de acero que hay que proteger y por la clase R, no por los metros de suelo de la nave. Como referencia orientativa:
Pida siempre las ofertas sobre la misma base —misma R, mismo saneado, misma medición de espesores y certificado incluido—; así evita comparar peras con manzanas. En naves grandes el metro baja, y sobre el total pesan la R, la masividad de los perfiles, el estado del soporte y la accesibilidad.
Díganos los metros de la nave, el polígono y a qué se dedica (para estimar el riesgo). Visita técnica gratuita y precio cerrado en 24-48 h.
Sí, siempre que el acero desnudo no alcance por sí solo la resistencia al fuego que le exige el RSCIEI (RD 164/2025). Ese reglamento clasifica la nave por su configuración (tipos A a E) y por la carga de fuego de su actividad, y de ahí sale la clase R que debe acreditar la estructura. Mientras no la acredite y la certifique, la nave no recibe la licencia, no supera el acto de comprobación y no pasa la inspección; por eso la protección pasiva no es opcional.
La que resulte de combinar cómo es su edificio y qué guarda dentro. De forma orientativa, una actividad de poco riesgo en una nave aislada puede salir con R30; un riesgo medio en nave medianera suele moverse en R90; y un riesgo alto llega a R120, o a R180 en establecimientos que ocupan varias plantas. El número exacto lo fija el proyecto de la actividad; nuestra parte es garantizar ese valor con el espesor adecuado y certificarlo.
De dos cosas. Una, la forma del establecimiento, que el reglamento etiqueta con letras: A cuando comparte edificio con otros (en vertical, AV, o en horizontal, AH), B cuando es medianero con otra nave, C cuando está aislado y D o E cuando la actividad es al aire libre. Otra, la carga de fuego de lo que fabrica o almacena, medida en MJ/m², que se ordena en ocho grados dentro de tres niveles (bajo, medio y alto). Juntando ambas se obtiene la R de su estructura.
Sobre todo en el mantenimiento y en las revisiones. Desde el RD 164/2025, toda nave pasa una inspección de un organismo de control cada cinco años, sea cual sea su riesgo. Y esa revisión no se queda en los extintores: mira también la protección de la estructura. Si el recubrimiento está dañado, incompleto o sin papeles, el inspector lo apunta como defecto a corregir; por eso conviene adelantarse y revisarlo.
Depende de dónde esté la nave, por la Llei 3/2010 de Cataluña. Si está dentro de la ciudad de Barcelona, informa Bombers de Barcelona (SPEIS), con su ordenanza (ORCPI) y sus fichas técnicas. Si está en cualquier otro municipio de Cataluña, informa Bombers de la Generalitat (DGPEIS) por Canal Empresa. Las actividades de los anexos 1 y 2 de la ley piden un informe previo antes de la licencia y una acta de comprobación por una Entidad Colaboradora (ECA) antes de abrir.
El reglamento deja esa puerta abierta. En naves de una planta con cubierta ligera, contar con rociadores automáticos y con evacuación de humos permite reducir la estabilidad exigida a la estructura de cubierta. Puede compensar cuando proteger toda la cubierta a una R alta dispara el coste: se combina protección activa con una ignifugación más ajustada. Quien lo decide es la dirección facultativa en el proyecto; nosotros ejecutamos la parte pasiva que quede definida.
Sectorizar es partir la nave en compartimentos que aguantan el fuego un tiempo (por ejemplo EI 120), de modo que un incendio en una zona no arrastre a las demás: se aísla así la oficina, la sala técnica o el almacén de producto peligroso, con placa o panel resistente al fuego. Los sellados son el punto flaco de esa barrera: cada tubo o bandeja que la cruza deja un hueco por donde correrían llama y humo, y hay que taparlo con sistemas certificados. Son, de hecho, uno de los fallos que más se repiten en las inspecciones de los polígonos.
Un dossier completo: el certificado de aplicación firmado con la clase R alcanzada según UNE-EN 13501-2, el acta de los espesores de película seca medidos perfil a perfil, la ficha técnica y el marcado del sistema con su número de lote, los ensayos de respaldo (EN 13381-8 para pintura intumescente, EN 13381-4 para mortero) y el reportaje fotográfico por fases. Es lo que sostiene el informe previo, la comprobación de la ECA, la inspección de la OCA y su póliza de seguro.
Adecuación al RSCIEI con certificado incluido, por fases y ajustada a su calendario de producción, en toda Cataluña.